Una nueva física

Menuda pretensión la mía: fijar condiciones para que se pueda desarrollar una nueva física. Es evidente que mi preparación no está a la altura de semejante desafío. En todo caso, ya que los físicos actuales se pasan el tiempo definiendo hipótesis que no se cumplen, puedo arrogarme la posibilidad de determinar que condiciones debería reunir una nueva teoría. Es muy probable que esto no suceda nunca, a juzgar por los intereses acumulados durante décadas que mantienen vivo el sistema actual de relaciones entre los participantes. Pero fijar ciertas condiciones podría ayudar a saber en qué nos estamos equivocando.

En primer lugar la física debería dejar (un poco) de lado las ecuaciones complejas. ¿Esto por qué?. Porque las matemáticas deben ser el lenguaje que use la física para expresarse, y por lo tanto, no puede ser incomprensible. Si yo coloco la ecuación cartesiana de un círculo en el plano, todo el mundo sabe que estoy haciendo referencia a una circunferencia. Si la realidad es muy compleja, unas matemáticas simples la expresarán mejor que una serie de símbolos que uno no sabe si no son un lenguaje alienígena. Un experimento muy interesante es el de Miles Mathis, que modeló el cálculo infinitesimal con matemáticas discretas y comprobó que los desarrollos de Newton tienen sus defectos no menores.

Otra condición que debería cumplir la nueva física, sería que dejara de lado los campos de acción a distancia. Eso de creer que hay “líneas de fuerza” invisibles que actúan sobre ciertos cuerpos para atraerlos o modificar sus condiciones de movimiento, es como de ciencia ficción. Me estoy refiriendo a los campos gravitatorio, eléctrico y magnético. No sabemos qué es la carga, pero asumimos que es algo mágico que reacciona en presencia de un “campo”. A los electrones les otorgamos carga negativa, sin saber, insisto, lo que eso significa, y a los protones les damos la positiva. Los electrones y los protones se atraen por esa razón, porque hemos inventado una ley que dice que las cargas iguales se repelen y las opuestas se atraen. Y, para rematar, a los neutrones les damos carga neutra, con lo cual no sabemos cuál es su función.

En un increíble contraste con lo que pretendemos que sea una visión simplificadora, los físicos actuales andan a la caza del gravitón, la partícula que debe transportar la gravedad. Como no pueden pensar que una partícula transporte atracción, porque lo único que puede transportar es fuerza mecánica (o carga, por ahora), todo el mundo se pregunta qué hará el gravitón. Cómo hará para atraer a otras partículas. Y lo que es más raro aún, piensan que el gravitón explicará la gravedad, cuando al mismo tiempo nos dicen que ella es un producto de la masa. Pero no saben qué es la masa.

Es más, están inventando un bosón que le dice a cada partícula si debe tener masa o no. Se la denomina bosón de Higgs, el cual fue buscado en manada por muchos y llamado, por algunos, la partícula de Dios. Le valió el Premio Nobel a Higgs. Se la pasa interactuando con otras partículas. A algunas les dice que sí, que deben tener masa, y a otras que no. Por ejemplo, el fotón que transporta luz no interactúa con el campo del bosón de Higgs, por lo tanto no posee masa. El mecanismo por el cual hace esto, está lejos de ser propuesto siquiera. Ahora bien, cualquiera se pregunta cómo interactúa el bosón con el gravitón. Como vemos, hay pocas búsquedas más locas. Sería cómico si no fuera por los miles de millones que se gastan cada año en estas cosas.

En la nueva física, los campos deben ser siempre campos de bombardeo, donde las partículas tengan una función mecánica, y no campos mágicos que atraen o repelen desde lejos. Y mucho menos campos que induzcan a la masa. Esta diferencia es esencial. La teoría de la expansión se basa en ello, y la teoría del campo de carga también. Hoy existen explicaciones muy interesantes y sólidas de ciertos fenómenos como mecánicos puros. No olvidemos que la mecánica es la primera parte de la física que se desarrolló, y muchos científicos piensan que todo debe tener una explicación mecánica.

La teoría del campo de carga, por ejemplo, sostiene que todos los cuerpos, toda la materia, emite fotones en cantidades muy altas. Son partículas no lumínicas que están siendo irradiadas constantemente desde todos los cuerpos. Podrían explicar las fuerzas combinadas que conducen a un comportamiento como el de las órbitas elípticas pronunciadas. Si esto le parece a Ud. extraño o controversial, no se olvide que la ciencia actual admite que estamos sujetos a un bombardeo permanente de neutrinos de masa muy pequeña, que penetran la materia de cualquier espesor y viajan a lo largo y a lo ancho de todo el universo. Es decir, la física actual admite el bombardeo de esas partículas, pero sin darles un efecto real. Y se rechazan otras teorías “de bombardeo”, a pesar de que son tan esotéricas como las aceptadas oficialmente.

Un elemento mayor de la reconstrucción de la física debe ser el análisis crítico del Principio de Conservación de la Energía. No estoy sugiriendo su abandono, sino una revisión crítica, algo que no tengo conocimiento que se haya hecho nunca. Este principio, que con tanta rapidez se adoptó por toda la comunidad científica, tiene algunos puntos débiles. Por ejemplo, conduce al invento de la energía potencial, que debe existir para que se conserve la energía. Una vez creado y aceptado, el concepto de energía potencial se adopta no solo en el tema gravitatorio sino en otros ámbitos, como el eléctrico y el magnético, por la misma causa. Pero como veremos en otros artículos, merece ser revisado, ya que no es más que una entelequia intelectual para que cierren las ecuaciones. Pero este es un tema muy grande y requiere mucha atención.

Es posible que los lectores estén horrorizados por lo que acaban de leer. A quién se le puede ocurrir, en su sano juicio, dar por tierra con alguno de los principios sacrosantos de la física. A esas personas les recuerdo que muchas ideas consagradas se han abandonado para hacer avanzar el conocimiento humano. Nunca la opción de adoptar conceptos porque sí es la mejor alternativa para progresar.

Lo expresado más arriba no es más que una brevísima y reducida mención de cosas que habría que ajustar si se quiere estar en condiciones de elaborar una teoría de todo. Es probable que esto no ocurra. Pero nunca dejaremos de intentarlo.

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