La variante ómicron no es un resfriadillo inofensivo. Un exhaustivo estudio de 5.000 pacientes en Sudáfrica sugiere que, en igualdad de condiciones, el riesgo de hospitalización o muerte con la nueva versión del coronavirus solo es un 25% inferior al de la delta, la variante que era dominante hasta la llegada de ómicron. Los resultados, todavía preliminares, coinciden con las primeras estimaciones publicadas hace tres semanas por el Imperial College de Londres. Estos datos apuntan a que no es el coronavirus el que ha cambiado radicalmente, sino la humanidad, gracias a las vacunas y a las defensas por infecciones previas. En España, casi el 100% de los mayores de 70 años están vacunados.

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