Como hemos visto en alguna ocasión, el siguiente término de una sucesión numérica puede ser cualquiera, ya que siempre podremos encontrar un criterio -incluso un algoritmo matemático- que lleve a él. Por eso se da la paradoja de que algunos niños superdotados obtengan bajas puntuaciones en test de secuencias numéricas porque descubren relaciones más sutiles que las obvias. Veamos un ejemplo trivial: el siguiente término de la sucesión 1, 2, 3, 4… es, obviamente, 5; pero también podría ser 6, 7 u 8 (invito a mis sagaces lectoras/es a encontrar los caminos que conducen a estos resultados).

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