¿Qué es lo que tienen determinadas melodías para convertirse en eternas?

El Oscar a la mejor canción original es uno de los premios que otorga cada año la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. En 1942 compitió por ese galardón Siempre en mi corazón, del compositor cubano de origen canario Ernesto Lecuona, uno de los grandes de nuestra historia musical. No ganó, pero fue una derrota dulce, a cargo, ni más ni menos, de otra de las grandes composiciones de todos los tiempos, White Christmas (Blanca navidad), del gran Irving Berlin. Ni una ni otra de esas dos piezas musicales, la vencedora y la derrotada, han dejado nunca de oírse. La de Lecuona fue banda sonora de una película Always in my heart que impresionó en EE UU y la han cantado muchos de sus grandes intérpretes, además de los latinos. White Christmas estará eternamente en el repertorio de nuestras más sonadas canciones navideñas.

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