Prevenir la próxima epidemia con las heces de un murciélago

Pequeños sacos de colores cuelgan de las ramas de un arbusto. Son una veintena de bolsas de tela, de las que se utilizan para guardar la merienda de los niños en la escuela. Dentro de ellas, en vez de un bocadillo y unas galletas, hay murciélagos. Algunos protestan por su encierro con tímidos sonidos: pocos minutos antes descansaban plácidamente en la oscuridad de una cueva de La Noguera, en la provincia de Lleida. El ecoepidemiólogo Jordi Serra-Cobo abre los sacos y observa si han defecado. Sus excrementos pueden ayudar a prevenir una nueva epidemia.

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