La demonización del rival en política: por qué las campañas negativas son más eficaces

Los humanos tienen una predisposición psicológica hacia lo negativo: en igualdad de condiciones, lo malo les condiciona más que lo bueno. Y este fenómeno no es ajeno a la creciente personalización de la política, en la que importa más el personaje, quién sea la candidata, la imagen de los líderes. Es lo que han comprobado dos investigadores al analizar más de un centenar de elecciones en 14 democracias europeas durante las últimas seis décadas: el peso de la demonización del dirigente rival determina cada vez más el sentido del voto. Partidos, campañas, medios y activistas fortalecen este fenómeno al centrar el mensaje en lo indeseable que es el oponente, lo que genera además un clima que perjudica la gobernabilidad y el funcionamiento de las instituciones.

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