La conservación de la energía

Los problemas de la semana pasada se prestan a una sencilla y eficaz generalización: siempre que un objeto parte de una determinada altura y llega hasta el suelo por acción de la gravedad, podemos calcular la velocidad a la que “aterriza” sin más que tener en cuenta que, por la ley de la conservación de la energía, su energía cinética ha de ser igual a la energía potencial que tenía en la posición de partida, independientemente del camino que haya seguido para llegar al suelo (y siempre, claro está, que no haya una pérdida significativa de energía por rozamiento, rotación o resistencia del aire).

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