La astrofísica de las nuevas ondas

Durante milenios, nuestra capacidad de aprender del cielo ha estado limitada a la sensibilidad que tienen nuestros ojos a la luz visible, una franja muy estrecha de toda la radiación electromagnética. El siglo XX, con el desarrollo de telescopios en otros rangos como el infrarrojo, los rayos X, o el ultravioleta, supuso una expansión de nuestras capacidades. Adquirimos, como los superhéroes, habilidades que iban mucho más allá de lo visible y que nos han permitido explorar el universo más energético, pero también el más frío, el más lejano y el más oscuro. El siglo XXI, con las detecciones de las ondas gravitatorias y los neutrinos astrofísicos, ha comenzado con la promesa de una ciencia que nos libere, al menos a los astrofísicos, de la tiranía de los fotones.

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