Empaquetamiento compacto

El problema del mensaje secreto planteado la semana pasada se resuelve, paradójicamente, complicándolo más: el caballero añade un segundo candado a la caja y se la envía de vuelta a la dama, que quita el primer candado y vuelve a mandársela al caballero, que ahora no tiene más que abrir su propio candado. Un sistema lento pero seguro, pues todo el tiempo el mensaje queda fuera del alcance del indiscreto mensajero.

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