Si te gusta la música que hacía vibrar a Estados Unidos hace un siglo, a inicios del XX, estás de enhorabuena. Gracias a la Ley de Modernización de la Música, aprobada por el Congreso de EE.UU. en 2018, un extenso listado de más de 400.000 grabaciones centenarias acaba de pasar al dominio público con el cambio de año. Entre los audios que han visto cómo expiraban sus derechos de autor en EE. UU. figuran obras de Scott Joplin o Adelina Patti. También de Thomas Alva Edison, inventor del fonógrafo, lo que brinda piezas de alto valor para los historiadores.


El cambio legislativo contempla que pasen al dominio público en EE. UU. cientos de miles de audios recogidos desde la aparición de la tecnología de la grabación de sonido hasta 1922, lo que incluye piezas de Mamie Smith, Al Jolson, Fanny Brice o Ethel Waters, entre otros. El marco legislativo que lo ampara, la HR 1551, o Ley de Modernización de la Música, se aprobó hace algo más de tres años, en octubre de 2018, durante el mandato de Donald Trump, y renovó algunos aspectos de la Ley de Derechos de Autor del país. Entre los temas que aborda se cuela un amplio abanico que va de cuestiones como las regalías de la música en streaming a las grabaciones antiguas.

De Winnie the Pooh a Rodolfo Valentino

Las obras que entran en dominio público en Estados Unidos, eso sí, no tienen por qué hacerlo también en España. El Ministerio de Cultura y Deporte concreta que “el plazo general” de los derechos de explotación se extiende durante toda la vida del autor y un período extra de 70 años a partir de su defunción. El Ejecutivo aclara, en cualquier caso, que “existen otros plazos para los derechos morales y otras prestaciones, así como para las obras de autores fallecidos antes de 1987”.

En ese último caso —fallecidos antes de diciembre de 1987— los derechos se extienden en España durante los 80 años que siguen a la muerte del autor, lo que sitúa el margen en 1942.

En EE. UU., con las uvas de Nochevieja no solo han recibido buenas noticias los amantes de la música anterior a 1923. En la nómina de obras que han pasado al dominio público con el cambio de año se cuentan también el clásico ‘Winnie the Pooh’, de A.A. Milne; y novelas emblemáticas, como ‘The Sun Also Rises’ —traducida como ‘Fiesta’ en español— de Ernest Hemingway, o ‘The Murder of Roger Ackroyd’ (‘El asesinato de Roger Ackroyd’), de la reina del misterio, Agatha Christie.

La agencia Associated Press cita otros ejemplos, como ‘Enought Rope’, la primera colección de poseía de Dorothy Parker; ‘Soldiers ´Pay’, novela de William Faulkner; o libros de Langston Hughes, Willa Cather y TE Lawrence. La más popular de todas las creaciones que pasan al domunio público de Estados Unidos es quizás la primera historia de ‘Winnie the Pooh’, de A.A. Milne, publicada en 1926 y en torno a la que se ha ido creando una gran y rentable franquicia a lo largo del último siglo. Disney conserva en cualquier caso los derechos de autor de su adaptación animada.

También hay leyendas de Hollywood que han visto cómo su condición cambiaba con 2022. Quienes gusten de las joyas inmortales del celuloide han visto pasar al dominio público películas protagonizadas por Buster Keaton, Greta Garbo, Rodolfo Valentino y Harold Lloyd.

Al permitir que las obras se puedan compartir, reutilizar y mostrar de forma legal sin permiso ni coste, el cambio tiene otra consecuencia que beneficia directamente a las piezas: facilita su preservación. El largo período de derechos de autor en EE. UU. ha provocado que se hayan perdido creaciones que a sus propietarios no les resultaba rentable mantener. De hecho, Jennifer Jenkins, directora del Centro del Duke´s Center para el Estudio del Dominio Público, alertaba hace no mucho de que “el hecho de que las obras de 1926 estén disponibles legalmente no significa que realmente lo estén”.

“Después de 95 años, muchas de esas obras ya se han perdido o se están desintegrando literalmente, como ocurre con las películas y grabaciones antiguas, lo que evidencia lo que los largos plazos de los derechos de autor hacen a la conservación de los artefactos culturales”, abundaba Jenkins en declaraciones recogidas por la agencia Associated Press.

Las 400.000 grabaciones y las cintas y libros de clásicos estadounidenses no son los únicos que han pasado al dominio público con el fin de 2021. En Xataka publicamos ya un listado con clásicos que han visto también su situación cambiaba en una dirección similar con el paso de 2021 a 2022.

Imágenes Infrogmation of New Orleans (Flickr)


La noticia

El cambio de año pasa a dominio público más de 400.000 grabaciones de audio anteriores a 1923 en EEUU, incluidos músicos clásicos y piezas de Edison

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Xataka

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Carlos Prego

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