Ciencia y divulgación

Vivimos en un mundo donde, desde hace mucho, se publican hallazgos y avances científicos que no son tales. La gente consume noticias sobre nuevos logros que son, en muchos de los casos, simples especulaciones sin casi ningún sustento. Pero que se las maquilla y presenta como verdaderos avances en el camino (infinito) de la ciencia. Esto es así en cuanto a física, que es lo que yo sigo en los medios, pero no dudo que algo similar ocurrirá en medicina o en química o en cualquier rama del conocimiento humano.

Vamos a poner un ejemplo. Con seguridad, quien está leyendo este post, si sigue con frecuencia los medios masivos de comunicación, encontrará muchos ejemplos similares. Un periodista va a hacer una entrevista a un científico recién distinguido con algún galardón internacional. Es posible que sea candidato al siguiente premio Nobel. Después de hacerlo hablar sobre su trabajo, supongamos en astronomía, el periodista lanza una pregunta sencilla.

–         ¿Es posible viajar en el tiempo?

El entrevistado traga saliva, se recompone, y con timidez responde.

–         En principio, habría alguna hipótesis sobre la conformación de los agujeros de gusano que, de confirmarse, sugeriría la posibilidad de que pudiésemos hacerlo.

El periodista vuelve a su casa, y envía el artículo a la redacción con el siguiente título: La ciencia confirma que se puede viajar en el tiempo. Cuando se publica, mucha gente se asombra y lee la nota, solo para confirmar que no dice lo que pensaba. Esa clase de artículos se clasifica en el apartado Divulgación Científica, y el periodista recibe un cheque bien merecido por su trabajo.

Esto que acabo de relatar no es para nada un invento. Cualquier persona que acostumbra leer los periódicos se encontrará una nota de este tipo cada quince o veinte días, con una regularidad admirable.

Si esto que acaba de leer le parece increíble, dese una vuelta por los periódicos y revistas que suele hojear y haga un inventario. Mientras escribía esta nota, a modo de prueba, puse la consigna del artículo ficticio en el buscador de Google y encontré una publicación del diario La Nación de Buenos Aires titulada Otro Sensacional Hallazgo: se podría viajar al futuro. Parece cuento. Es más, sugiero a los editores de los medios que habiliten una sección que se llame OSH (otro sensacional hallazgo) y reúnan ahí todas las notas similares. No se pierde nada.

Lo que se logra con esta clase de publicaciones, además de conseguir lectores que pasen varios minutos leyendo, (y decepción mediante) es bastardear el conocimiento. Se lo baja al nivel de chisme. Pero, por sobre todo, se genera la idea de que estamos a las puertas de un fabuloso descubrimiento. Y esto último es falso, pero le da a las personas una sensación de posible bienestar, o de esperanza, que las tranquiliza.

Nada más engañoso y manipulador.


Para notas relacionadas, lee La Realidad y la Ciencia.


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