Acoso en la ciencia española: romper la ley del silencio

La primera vez que Alba (nombre ficticio) entró en el despacho de su compañero catedrático de la Universidad de Sevilla pretendía presentarse como nueva profesora del departamento. Para muchas personas, el año nuevo empieza en septiembre. Es entonces cuando toca forrar los libros, dejar atrás la pereza del verano y regresar a las aulas. En la universidad, suele tratarse de un tiempo ajetreado. Las clases empiezan y en los pasillos de las facultades reina a diario un bullicio de personas. Con el final de las vacaciones, todo huele a nuevo, a recién estrenado. Hay quien incluso comienza una vida diferente con el arranque del curso académico. Algo así le sucedía a Alba, que en 2006 había logrado una plaza de profesora en la facultad. Pero aquel momento ilusionante pronto se convirtió en una terrible pesadilla.

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